Dormir con luz encendida aumenta riesgo cardiovascular, según estudio

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Según una investigación reciente, mantener la luz encendida durante el sueño podría tener consecuencias negativas para la salud cardiovascular. El estudio sugiere que esta práctica común estaría relacionada con un mayor riesgo de desarrollar problemas cardíacos.
Tl;dr
- Luz nocturna eleva riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Ambientes urbanos y digitales agravan el problema.
- Recomiendan dormir en oscuridad casi total.
La noche, aliada ignorada de la salud cardiovascular
La irrupción de la vida moderna ha modificado radicalmente nuestra relación con la noche. Donde antes predominaban el descanso y la regeneración, hoy domina una omnipresencia de fuentes luminosas: desde pantallas encendidas hasta farolas que atraviesan cortinas. Esta situación, aparentemente inofensiva, esconde un impacto profundo sobre la salud. Investigadores de la Harvard Medical School y el Massachusetts General Hospital, a partir de un estudio presentado en las Sessions Scientifiques 2025 de la American Heart Association, han puesto sobre la mesa una realidad inquietante.
Peligros invisibles: luz artificial y riesgo cardiovascular
Según los datos recogidos en más de 460 adultos monitorizados durante varios años, quienes estuvieron expuestos a niveles elevados de luz nocturna presentaron un riesgo hasta un 35 % mayor de desarrollar enfermedades cardiovasculares en un lustro. Esta probabilidad aumentaba al 22 % cuando se consideraba una década. En cifras globales, uno de cada seis participantes sufrió algún evento cardíaco relevante a lo largo del seguimiento.
El doctor Shady Abohashem, responsable principal del trabajo, incide en que estas cifras son aún más alarmantes entre quienes viven en entornos vulnerables — barrios con ruidos constantes, carencias económicas o expuestos a otras formas de contaminación. Aquí, los especialistas identifican dos mecanismos claros: un incremento en la inflamación vascular y mayor estrés cerebral.
La «contaminación luminosa» traspasa fronteras
Esta problemática no se limita únicamente al ámbito astronómico o medioambiental. La llamada contaminación lumínica, impulsada por el crecimiento urbano y el auge digital, afecta directamente a nuestros ritmos biológicos. Ya no se trata solo del sueño; también impacta sobre sistemas tan sensibles como el cardiovascular.
Varios elementos explican esta preocupación:
- Cambios hormonales desencadenados por luz artificial intensa.
- Dificultad para conciliar un sueño reparador.
- Alteraciones prolongadas del ritmo circadiano.
Estrategias cotidianas para proteger el corazón
Aunque faltan estudios definitivos para esclarecer todos los vínculos, algunas medidas prácticas ya se recomiendan: dormir con oscuridad completa —utilizando máscaras o cortinas opacas— y desconectar dispositivos electrónicos al menos media hora antes del descanso pueden marcar diferencias notables. Optar por luces cálidas y tenues en las últimas horas del día es otra sugerencia recurrente.
Algunos urbanistas incluso proponen soluciones innovadoras bajo el concepto de «iluminación razonada», buscando equilibrar seguridad ciudadana y salud biológica. Experiencias europeas como las «ciudades estrelladas» ilustran cómo volver a abrazar la oscuridad puede convertirse en una herramienta moderna —y sorprendentemente eficaz— para cuidar nuestro corazón.