Comer queso reduce el riesgo de demencia, según estudio reciente

ADN
Durante un periodo de 25 años, una investigación ha identificado una relación entre el consumo de queso y una reducción en el riesgo de desarrollar demencia, aportando nuevas perspectivas sobre la alimentación y la salud cerebral a largo plazo.
Tl;dr
- El queso graso podría reducir el riesgo de demencia.
- Estudio sueco analiza datos de 27.000 adultos durante 25 años.
- No es un remedio milagroso; se recomienda cautela.
El queso, protagonista inesperado en la prevención de la demencia
Entre los muchos interrogantes que plantea la lucha contra la demencia, surge ahora una hipótesis alimentaria que sorprende incluso a los expertos más experimentados. Un extenso trabajo realizado por el equipo de la nutricionista-epidemióloga Yufeng Du en la Lund University (Suecia) apunta a una posible relación entre el consumo habitual de quesos grasos —como brie, gouda, cheddar o parmesano— y un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo.
Un seguimiento inédito durante casi un cuarto de siglo
La investigación se fundamenta en el estudio longitudinal Malmö Diet and Cancer cohort, que recopiló información exhaustiva sobre los hábitos dietéticos y el estado de salud de más de 27.000 adultos suecos a lo largo de 25 años. Para valorar con precisión la ingesta real, los investigadores emplearon diarios alimentarios detallados, cuestionarios y entrevistas sobre la preparación diaria de las comidas. Durante este periodo prolongado, se detectaron más de 3.200 casos diagnosticados de demencia entre los participantes.
Hallazgos y matices: ¿un nuevo rumbo en nutrición?
Los resultados sugieren que quienes consumían al menos 50 gramos diarios de queso graso presentaban una reducción aproximada del 13 % en el riesgo de desarrollar trastornos cognitivos frente a otros grupos. No obstante, esta asociación no se observó ni con quesos bajos en grasa ni con otros lácteos fermentados como el yogur o el kéfir. Cabe señalar que, como recalca la especialista Emily Sonestedt, “durante décadas se demonizaron los productos ricos en grasas”, incluido el queso.
No todo son certezas: algunos expertos externos advierten que las mediciones dietéticas solo captan una instantánea del comportamiento alimentario, y que las costumbres pueden cambiar considerablemente en dos décadas y media.
Aún muchas preguntas abiertas
Varios elementos explican esta cautela generalizada:
- MIND diet, inspirada en el modelo mediterráneo, muestra resultados dispares.
- La protección frente a la demencia varía según país y tipo de lácteo.
- No existe aún ningún tratamiento curativo realmente eficaz.
Frente al aumento alarmante —de 57 millones en 2021 a unos posibles 153 millones para 2050 según datos globales— encontrar estrategias preventivas es fundamental. Sin embargo, voces autorizadas como la de Tara Spires-Jones, del Dementia Research Institute UK, insisten: depositar todas las esperanzas en un único alimento sería precipitado. El campo científico continúa así su búsqueda sin perder de vista la complejidad inherente a estas enfermedades.