Comer queso reduce el riesgo de demencia: lo que dice la ciencia

ADN
Diversos estudios sugieren que el consumo de queso podría estar relacionado con un menor riesgo de padecer demencia, lo que plantea nuevas interrogantes sobre la influencia de la alimentación en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.
Tl;dr
- Consumir queso graso se asocia a menor riesgo de demencia.
- No existe prueba de un vínculo causal directo.
- La prevención exige hábitos saludables integrales y variados.
Un nuevo estudio reabre el debate
El posible papel protector del queso graso frente a la demencia vuelve al centro de la discusión científica, tras la publicación de una investigación sueca en la revista Neurology. Los resultados, que han sorprendido a parte de la comunidad médica, sugieren que quienes incluyen con frecuencia al menos 50 gramos diarios de queso rico en grasas —una cantidad equivalente a dos lonchas de cheddar— presentan un 13 % menos de riesgo de desarrollar demencia. El beneficio parece incluso mayor en casos de demencia vascular, donde la reducción del riesgo alcanzaría el 29 %. También la crema láctea con alto contenido graso se asocia a efectos protectores, siempre y cuando su consumo supere los 20 gramos diarios.
¿Relación o simple coincidencia?
Los investigadores analizaron durante aproximadamente veinticinco años los datos alimentarios y médicos de casi 27.670 adultos en Suecia, detectando más de tres mil casos nuevos de demencia. Sin embargo, el propio equipo científico matiza que estos resultados no deben interpretarse como una relación causa-efecto. Como subraya Dalia Perelman, especialista en nutrición en Stanford Medicine, lo relevante es tanto el queso como lo que se consume junto a él o aquello que sustituye en la dieta diaria. Distinguir el impacto exacto del queso entre múltiples factores dietéticos y estilos de vida resulta todavía incierto.
Pistas biológicas y precauciones necesarias
Las hipótesis sobre posibles mecanismos son variadas. Algunos expertos señalan nutrientes presentes en los lácteos ricos en grasa —como el calcio, ciertos ácidos grasos y la vitamina K2— que podrían contribuir al mantenimiento cerebral. Jonathan Rasouli, del Staten Island University Hospital (Northwell Health), añade que estos compuestos pueden mejorar la vascularización cerebral y regular la inflamación neuronal. Además, productos fermentados como determinados quesos frescos favorecen un microbiota intestinal sano, cada vez más vinculado a las capacidades cognitivas.
Ahora bien, conviene subrayar ciertos aspectos:
- El exceso de grasas saturadas incrementa el riesgo cardiovascular.
- Ningún ensayo ha demostrado aún que aumentar el consumo de queso evite el deterioro cognitivo.
No hay recetas mágicas para prevenir la demencia
A pesar del interés mediático generado por este trabajo sueco, ningún experto recomienda incrementar deliberadamente el consumo de queso como medida preventiva. Tal como recuerda Rasouli, mantener una buena salud cerebral depende mucho más del equilibrio general: alimentación variada y moderada, ejercicio físico habitual, descanso suficiente y estimulación intelectual. En definitiva, el queso puede formar parte del menú, pero nunca ser presentado como solución única frente a las enfermedades neurodegenerativas.