El uso de estufas de leña daña los pulmones como el tabaco

ADN
Una reciente investigación advierte que el uso de estufas de leña podría tener efectos perjudiciales para la salud pulmonar comparables a los ocasionados por el consumo de tabaco, lo que genera preocupación sobre la calidad del aire en espacios cerrados.
Tl;dr
- Los poêles à bois generan riesgos respiratorios comparables al tabaco.
- Aumenta la preocupación por la polución doméstica en el Reino Unido.
- Piden regular e incluso prohibir estos sistemas de calefacción.
Un calor acogedor bajo sospecha
Durante años, los poêles à bois, o estufas de leña, se han asociado a un ambiente cálido y respetuoso con el medioambiente en hogares modernos. Sin embargo, recientes investigaciones desarrolladas en el marco del congreso de la European Respiratory Society, celebrado en Ámsterdam, cuestionan seriamente esa imagen ecológica. De hecho, los estudios más recientes sugieren que este método tradicional de calefacción podría implicar riesgos para la salud equiparables a los del tabaco.
Cifras que inquietan y una tendencia en ascenso
Pese a las advertencias sanitarias, la instalación de estos sistemas sigue creciendo. De acuerdo con datos oficiales procedentes de los Energy Performance Certificates, la proporción de hogares británicos equipados con estufas de leña ha aumentado del 9,4 % en 2022 al 10,3 % en 2024. Este auge se produce mientras varios expertos alertan sobre su impacto ambiental y sanitario.
Efectos nocivos ya documentados
Investigadores del University College London han seguido durante ocho años la función respiratoria (concretamente el FEV1) de cientos de personas mediante el estudio longitudinal inglés del envejecimiento. Las conclusiones son preocupantes: quienes usan regularmente poêles à bois ven cómo su capacidad pulmonar disminuye más rápido respecto a aquellos que no recurren a este tipo de calefacción. La doctora Laura Horsfall explica que «las partículas finas generadas por estos aparatos dañan los tejidos respiratorios y provocan inflamaciones comparables a las observadas entre fumadores».
Varios elementos explican esta decisión:
- Cerca del 20% de la contaminación por partículas finas PM2.5 en el Reino Unido proviene del uso doméstico de leña, quintuplicando las emisiones derivadas del tráfico rodado.
- Las emisiones anuales asociadas a esta fuente casi se han duplicado desde 2009, alcanzando las 6.000 toneladas en 2023.
- A nivel mundial, existe un consenso sobre su vinculación con enfermedades graves como asma, EPOC o cáncer de pulmón.
Llamadas a una regulación más estricta
Diversos colectivos ciudadanos y entidades médicas —incluyendo asociaciones como Mums for Lungs y el prestigioso Royal College of Paediatrics and Child Health— están solicitando medidas drásticas ante este panorama. Se proponen alternativas como prohibir gradualmente nuevos modelos, limitar el uso no esencial antes de la próxima década o incluso vetarlos completamente en áreas urbanas. No solo adultos: niños y ancianos presentan especial vulnerabilidad ante esta contaminación silenciosa. Por otro lado, recientes análisis ponen también en duda la supuesta inocuidad de los modelos denominados «eco-design». Aunque por ahora los estudios son observacionales y carecen todavía del aval definitivo de comités científicos independientes, la presión social crece y las autoridades británicas apenas pueden seguir mirando hacia otro lado frente al desafío sanitario emergente ligado a estos sistemas aparentemente inocuos.