Desequilibrio microbiano en autismo, TDAH y anorexia infantil

ADN
Un reciente estudio científico ha identificado un patrón común de desequilibrio en la microbiota intestinal en niños diagnosticados con autismo, hiperactividad y anorexia, lo que sugiere posibles conexiones biológicas entre estos trastornos del neurodesarrollo y la salud digestiva.
Tl;dr
- Alteraciones comunes en el microbioma de varios trastornos infantiles.
- Relación entre dieta y diversidad bacteriana intestinal observada.
- Faltan pruebas para definir causa o consecuencia.
Microbioma y trastornos neuropsiquiátricos infantiles: nuevos hallazgos
La investigación sobre la influencia del microbioma intestinal en el desarrollo de trastornos neuropsiquiátricos infantiles avanza a paso firme, aunque aún quedan numerosas incógnitas por despejar. Un reciente estudio liderado por expertos de la Comenius University, en Eslovaquia, ha puesto de manifiesto similitudes inesperadas en la composición microbiana de niños que sufren autismo, TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) o anorexia nerviosa.
Desbalances bacterianos compartidos y posibles implicaciones clínicas
El análisis se centró en muestras fecales de 117 menores, entre ellos niños con autismo, TDAH y anorexia, además de un grupo control sin patologías. El resultado fue revelador: todos los pacientes presentaban una mayor proporción entre dos grupos fundamentales de bacterias, los Bacteroidetes y los Firmicutes, respecto a los controles. Curiosamente, este desequilibrio recuerda al observado en ciertas enfermedades inflamatorias crónicas y se asocia tanto a problemas metabólicos como a alteraciones en la regulación del apetito.
La menor diversidad microbiana detectada en quienes padecían autismo o TDAH añade otro matiz preocupante. Además, la presencia aumentada del género Escherichia, que puede resultar patógeno si prolifera en exceso, refuerza la sospecha de un ecosistema intestinal frágil. Particularmente llamativa fue también la abundancia de bacterias del tipo Desulfovibrio en niñas con anorexia y niños con TDAH, frente a la escasez del género protector Faecalibacterium, normalmente abundante en personas sanas.
Dieta restrictiva y su posible impacto
No es sencillo dilucidar si estas alteraciones son consecuencia directa del propio trastorno o si más bien lo potencian. La alimentación parece jugar un papel relevante: desde la restricción voluntaria típica de la anorexia hasta conductas selectivas o inusuales presentes tanto en el autismo como en el TDAH. Varios factores podrían explicar esta relación:
- Dieta limitada por preferencias sensoriales.
- Aportes reducidos intencionadamente (caso de la anorexia).
- Pautas alimentarias irregulares según cada trastorno.
Límites metodológicos y perspectivas futuras
Sin embargo, los propios autores llaman a la cautela. Las conclusiones quedan matizadas por limitaciones como el reducido número de participantes—consecuencia directa de las restricciones derivadas por la pandemia—y las dificultades para recoger muestras fiables. Por ahora no puede determinarse si las particularidades observadas en el microbioma son causa o efecto de estos trastornos. Los investigadores esperan que futuros estudios más amplios permitan desentrañar este vínculo complejo y, tal vez, abrir nuevas vías diagnósticas o terapéuticas para estas patologías. El trabajo completo se publicó recientemente en la revista científica Neuroscience.