Decir malas palabras aumenta la fuerza física, según estudios

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Diversas investigaciones sugieren que emplear palabras altisonantes podría tener un impacto tangible en el rendimiento físico de las personas, abriendo nuevas perspectivas sobre la relación entre el lenguaje y la fuerza muscular en situaciones de esfuerzo.
Tl;dr
- Decir palabrotas mejora el rendimiento físico.
- Juramentos elevan emociones positivas y humor.
- No hay prueba clara de menor inhibición.
Juramentos y rendimiento físico: más que una simple reacción
El uso espontáneo de palabrotas durante un esfuerzo intenso en el gimnasio es una escena tan común como universal. Sin embargo, recientes hallazgos liderados por el psicólogo Richard Stephens, de la Universidad de Keele, en colaboración con investigadores de la Universidad de Alabama, apuntan a que esos exabruptos podrían tener un efecto mucho más profundo sobre nuestras capacidades físicas.
Método y protocolo del experimento
En el estudio, más de 180 participantes —todos adultos en buena forma física— se enfrentaron a una peculiar tarea: elegir tanto un insulto como una palabra neutra, para luego repetir uno u otro mientras realizaban el exigente ejercicio conocido como «chair push-up». El objetivo era sencillo pero revelador: determinar si lanzar una expresión malsonante incrementa la resistencia durante el esfuerzo. Además, inmediatamente después del ejercicio, se evaluaron aspectos psicológicos clave, entre ellos la sensación de libertad interior, el humor experimentado o la autoconfianza.
Resultados: ventajas y matices inesperados
Los resultados destacan un punto central: quienes pronunciaban juramentos lograban sostener la postura durante más tiempo. Pero eso no fue todo. Se detectó un incremento notable en las emociones positivas y el humor, así como en la percepción de novedad al recurrir a este tipo de lenguaje. Varios elementos explican esta decisión:
- Performance física mejorada: los tiempos aumentan con los juramentos.
- Estado anímico elevado: más emociones positivas y diversión.
Sin embargo, aún no se puede afirmar con rotundidad que insultar elimine o reduzca nuestras inhibiciones internas; este vínculo sigue sin evidencias concluyentes.
Nuevos horizontes para deportistas y ciencia
Para Stephens, recurrir a las palabrotas representa una «herramienta gratuita al alcance de cualquiera» que busque superar sus propios límites. Mientras investigaciones previas ya habían relacionado el lenguaje vulgar con una mejor tolerancia al dolor, este nuevo trabajo —publicado en American Psychologist— abre interrogantes fascinantes sobre los mecanismos psicológicos que actúan tras cada exclamación espontánea. Queda por ver hasta dónde llegará la ciencia para descifrar todos los secretos ocultos en estos impulsos tan humanos.