¿Comer queso aumenta el riesgo de desarrollar demencia?

ADN
El consumo de queso despierta interés entre los investigadores que exploran posibles vínculos entre la dieta y el riesgo de desarrollar demencia, buscando determinar si una afición por este alimento podría relacionarse con la salud cerebral en el futuro.
Tl;dr
- Estudio japonés vincula queso y menor riesgo de demencia.
- El efecto es modesto pero podría ser relevante poblacionalmente.
- Se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos.
Queso y demencia: nuevas pistas desde Japón
Un reciente estudio realizado en Japón apunta a un vínculo inesperado entre el consumo habitual de queso y una menor incidencia de demencia en personas mayores. El trabajo, financiado por la compañía alimentaria Meiji Co., ha seguido durante tres años la evolución cognitiva de cerca de 8.000 individuos de al menos 65 años. En un país donde el envejecimiento es acelerado y los problemas asociados a la salud cerebral preocupan cada vez más, cualquier hallazgo que ayude a prevenir el deterioro cognitivo suscita atención.
Resultados matizados pero sugerentes
Los datos obtenidos son, desde luego, interesantes aunque no definitivos. Entre quienes incluyeron el queso en su dieta al menos una vez por semana, solo un 3,4% desarrolló algún tipo de demencia. En cambio, ese porcentaje se elevó hasta el 4,5% en el grupo que nunca consumía queso. Aunque la diferencia —equivalente a unos diez casos menos por cada mil personas— puede parecer discreta desde una perspectiva individual, adquiere otra dimensión si se considera el impacto sobre toda una población envejecida. No obstante, los propios autores del estudio subrayan que no existe todavía certeza acerca de una relación causal directa.
Mecanismos biológicos e interrogantes abiertos
Para comprender este posible efecto protector del queso, los científicos han ajustado sus análisis teniendo en cuenta factores como edad, sexo, nivel educativo o ingresos económicos. Además, advierten que quienes renuncian al queso suelen mostrar hábitos alimentarios menos saludables en general, lo que podría influir en los resultados. El interés ahora se dirige hacia ciertos componentes del queso: su aporte de vitamina K, sus bacterias beneficiosas para el microbioma intestinal —implicado ya en múltiples funciones cerebrales— y sus posibles efectos positivos sobre la salud cardiovascular.
Varios elementos explican esta decisión:
- El queso comparte propiedades con otros alimentos fermentados ligados a una mejor función cardíaca.
- Diversos estudios previos ya habían sugerido la relación entre lácteos y protección cognitiva.
Aún muchas preguntas por resolver
Pese a todo, conviene mantener cierta cautela. Ni siquiera los expertos aventuran que un trozo semanal de camembert pueda garantizar la prevención de la demencia. Como han señalado los investigadores japoneses: “serán necesarias nuevas investigaciones para aclarar si existe un efecto dosis-respuesta y determinar qué tipos concretos de quesos serían más eficaces”. Mientras tanto, este resultado refuerza la relevancia internacional del desafío que plantea la demencia —una prioridad para organismos como las Naciones Unidas, dado que afecta ya a más de 50 millones de personas y va camino de expandirse junto al envejecimiento mundial— y reabre el debate sobre el papel clave de la alimentación en nuestra salud cerebral futura.