Detectan anomalías cromosómicas en óvulos de FIV vinculadas al consumo de cannabis
Un reciente estudio señala una posible relación entre el consumo de cannabis y la aparición de anomalías cromosómicas en los óvulos utilizados en procedimientos de fecundación in vitro, lo que podría afectar la calidad reproductiva femenina.
Tl;dr
Nueva evidencia sobre el impacto del cannabis en la fertilidad femenina
El debate sobre el uso de cannabis —ya sea con fines terapéuticos o recreativos— sigue ganando espacio a nivel mundial. Sin embargo, recientes hallazgos científicos impulsan a la cautela, especialmente para quienes recurren a la fecundación in vitro (FIV). Bajo la dirección de la embrióloga Cyntia Duval, un equipo de la Universidad de Toronto publicó en Nature Communications datos que refuerzan las advertencias: el principal compuesto psicoactivo del cannabis, el THC, podría comprometer la calidad de los ovocitos y, por extensión, la viabilidad del proceso reproductivo asistido.
Anomalías cromosómicas y maduración acelerada: los riesgos identificados
A través del análisis minucioso de 1.059 muestras de líquido folicular obtenidas durante ciclos de FIV, los investigadores detectaron rastros de THC en 62 casos. Lo llamativo es que, según este estudio, los ovocitos expuestos a niveles elevados de THC exhibieron no solo una mayor frecuencia de alteraciones cromosómicas, sino también una maduración prematura respecto al grupo sin exposición. En pruebas adicionales realizadas con ovocitos procedentes de 24 voluntarias, las anomalías genéticas aumentaron hasta un 10%. Tales resultados plantean preguntas relevantes para quienes buscan alternativas médicas para concebir.
Cautela médica y recomendaciones actuales
No obstante, matizan algunos especialistas que estas evidencias aún no permiten vincular el consumo de cannabis directamente con dificultades para lograr un embarazo natural. El farmacólogo Mark Connor, ajeno al estudio pero consultado como experto independiente, subraya: «El trabajo apunta a una posible influencia negativa del cannabis sobre los resultados de la FIV.» Además, persisten dudas metodológicas: factores como la edad materna podrían haber interferido en los datos debido al tamaño limitado de la muestra. Pese a ello, investigaciones previas en animales han constatado efectos nocivos similares del THC sobre el desarrollo embrionario.
Varios elementos explican esta postura prudente:
Abstinencia: única opción recomendada por expertos
En ausencia de parámetros seguros establecidos y ante la falta de estudios longitudinales amplios, médicos y especialistas insisten: abstenerse completamente del uso del cannabis durante todo el proceso reproductivo —desde la planificación hasta el final del embarazo y lactancia— sigue siendo lo más aconsejable. La obstetra Kimberly Ryan, autora referente en este ámbito desde su revisión para la Oregon Health & Science University, lo expresa con claridad meridiana: «No existe dosis segura conocida durante la concepción ni el embarazo… La abstinencia total es lo mejor.»
A pesar del alivio sintomático que pueda proporcionar esta sustancia a algunas personas, las actuales evidencias invitan a priorizar las precauciones si se desea maximizar las posibilidades reproductivas.