Causas y prevención de muertes súbitas cardíacas según neurólogo

ADN
Un especialista en neurología, ampliamente reconocido en su campo, aclara que las muertes súbitas por causas cardíacas no son un fenómeno reciente y resalta que, pese a los avances médicos, estas tragedias no siempre pueden anticiparse.
Tl;dr
- Enfermedades cardíacas aumentan entre jóvenes de 18 a 45 años.
- Los riesgos existen incluso sin síntomas visibles.
- Prevención y controles médicos regulares, fundamentales.
El corazón joven, cada vez más vulnerable
En los últimos años, la incidencia de enfermedades cardiovasculares entre adultos jóvenes ha dejado de ser una rareza para convertirse en un fenómeno alarmante. Datos recientes del AIIMS, avalados por el neurólogo Dr Sudhir Kumar, señalan a las patologías cardíacas como la causa principal de muerte súbita en personas de entre 18 y 45 años. Lejos de ser un problema exclusivo de generaciones mayores, la evidencia actual derriba el mito de que la juventud es sinónimo de protección frente a estas dolencias.
Síntomas ausentes, peligros presentes
Resulta especialmente inquietante que muchos afectados lleven una vida activa y aparentemente sana. Tal como advierte el Dr Kumar en su cuenta X, “la ausencia de síntomas no significa ausencia de riesgo”. Numerosos procesos –como la acumulación silenciosa de placa en las arterias, la hipertensión o una inflamación persistente– avanzan sin dar señales externas. De ahí que personas jóvenes y sanas puedan sufrir un infarto o un paro cardíaco repentino, sorprendiendo incluso a sus familiares.
Factores que multiplican el riesgo
No existe una única causa detrás del incremento en casos entre jóvenes. Varios elementos explican esta decisión:
- Antecedentes familiares
- Tabaquismo
- Sedentarismo y estrés crónico
- Mala alimentación y sobrepeso abdominal
- Diabetes o colesterol elevado
La combinación de estos factores actúa como detonante, incrementando notablemente la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular antes de los cincuenta.
Claves para detectar y prevenir a tiempo
Frente a este panorama, los expertos subrayan la importancia del control precoz. Recomiendan realizar chequeos médicos periódicos –especialmente para quienes presentan algún factor de riesgo– que incluyan mediciones como la tensión arterial o análisis sanguíneos (niveles de azúcar y colesterol), así como controlar el perímetro abdominal. Además, adoptar ciertos hábitos contribuye a reforzar el escudo frente al peligro: optar por alimentos naturales ricos en fibra, practicar ejercicio al menos dos horas y media por semana, moderar el consumo de tabaco y alcohol y cuidar el sueño.
En definitiva, la prevención se convierte en la herramienta clave cuando las señales son invisibles pero las amenazas muy reales. Como apunta el Dr Kumar con acierto: mejor anticipar que lamentar.