Calentamiento acelerado en Europa: impacto del Super El Niño

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Europa experimenta un calentamiento más rápido de lo previsto, impulsado por el fenómeno climático Super El Niño, mientras los registros recientes confirman que esta tendencia preocupante persiste y pone en alerta a científicos y autoridades del continente.
Tl;dr
- Europa se calienta al doble del ritmo global.
- Eventos extremos y pérdidas de biodiversidad aumentan drásticamente.
- Energías renovables avanzan, pero el esfuerzo es insuficiente.
El continente europeo ante un desafío climático sin precedentes
Los datos ofrecidos por el reciente informe conjunto del servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático (C3S) y la Organización Meteorológica Mundial confirman una realidad inquietante: Europa se ha convertido en uno de los epicentros de la crisis climática global. Si algo queda claro en el documento, es que, desde la década de los ochenta, el ritmo al que se está calentando el continente duplica ya la media mundial. Todo ello en un contexto donde la posible vuelta del fenómeno natural El Niño amenaza con acentuar aún más este desequilibrio térmico en el hemisferio norte.
Episodios extremos y territorios vulnerables
No cabe duda de que las situaciones extremas marcan la pauta actual. Las olas de calor son cada vez más habituales e intensas; según el análisis, más del 95% del territorio europeo se ha visto afectado en 2025 por episodios de temperaturas inusuales. Destacan varios registros recientes:
- Fennoscandia: veintiún días consecutivos superando los 30 °C.
- Turquía: temperaturas inéditas por encima de los 50 °C.
- Grecia: cerca del 85% de su población soportó olas superiores a los 40 °C.
Occidente tampoco ha quedado al margen: países como España, Francia, Portugal o regiones británicas experimentaron anomalías similares ya desde junio. Este panorama augura un futuro marcado por riesgos constantes y una exposición generalizada.
Biodiversidad y recursos naturales, bajo presión creciente
La degradación ambiental avanza a un ritmo alarmante. Los glaciares europeos muestran pérdidas significativas; en particular, Islandia ha registrado su segunda mayor fusión anual desde que existen mediciones. El caso del Groenlandia, paradigmático, revela la pérdida de casi 139 gigatoneladas de hielo solo en el último año, con consecuencias directas sobre la subida global del nivel del mar. Las áreas oceánicas tampoco escapan al impacto: hasta un 86% de las zonas marítimas europeas han sufrido episodios agudos de calor, dañando gravemente ecosistemas clave como las praderas submarinas mediterráneas. A esta situación se suma una superficie superior al millón de hectáreas arrasadas por incendios forestales históricos.
Energías renovables: avances y retos pendientes
Pese a todo, no faltan señales positivas: por tercer año consecutivo, las fuentes renovables han superado a los combustibles fósiles en la generación eléctrica europea —alcanzando ya un relevante 46,4%. Sin embargo, voces expertas como la de Dusan Chrenek (Comisión Europea) insisten en que este progreso resulta insuficiente para responder a la urgencia climática. El llamamiento a abandonar gradualmente las energías fósiles sigue siendo crucial si Europa pretende enfrentar la magnitud del reto actual.