La Niña llegará en septiembre: ¿cómo impactará en nuestro clima?
El fenómeno climático La Niña, previsto para desarrollarse en septiembre, podría provocar importantes variaciones en las condiciones meteorológicas globales. Su llegada suscita inquietudes sobre posibles alteraciones en las temperaturas, precipitaciones y eventos extremos en diversas regiones.
Tl;dr
El fenómeno La Niña: señales claras de un posible retorno
Las previsiones climáticas a corto plazo apuntan hacia un probable resurgimiento del fenómeno La Niña, según las últimas observaciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Tras varios meses de estabilidad térmica en el Pacífico ecuatorial, se han detectado indicios que refuerzan esta hipótesis. De hecho, la publicación del informe más reciente por parte de la agencia, el pasado 2 de septiembre de 2025, confirma que el enfriamiento característico podría materializarse entre septiembre y noviembre, con una probabilidad cercana al 55 %. Si bien este porcentaje asciende incluso hasta el 60 % en el trimestre siguiente, la incertidumbre persiste sobre su magnitud exacta.
Consecuencias sobre el clima mundial
Lejos de tratarse de una fluctuación localizada, el retorno de La Niña trae consigo alteraciones significativas a escala planetaria. El fenómeno se traduce esencialmente en un marcado descenso térmico en la superficie del Pacífico central y oriental. Esta transformación provoca cambios notables tanto en los vientos tropicales como en la presión atmosférica y los regímenes de precipitaciones. Según matiza la propia OMM, durante el otoño venidero las temperaturas podrían seguir situándose por encima del promedio histórico en varias áreas al norte y sur del ecuador, pese a dicho enfriamiento oceánico.
Efectos previstos y anomalías regionales
Las repercusiones más evidentes estarán ligadas a modificaciones en los patrones habituales de lluvias y sequías. Varios elementos explican esta situación:
Se espera que las precipitaciones imiten lo observado durante episodios previos catalogados como «moderados», si bien las particularidades varían notablemente entre regiones.
Cambio climático: un contexto determinante
Resulta cada vez más difícil separar estos ciclos naturales —la alternancia entre El Niño y La Niña— del actual marco global. Así lo subraya la OMM, al incidir en que el calentamiento provocado por actividades humanas intensifica no solo las temperaturas mundiales sino también la violencia y frecuencia de los eventos extremos asociados. Los próximos meses, pues, podrían poner a prueba la capacidad de adaptación frente a nuevas sorpresas meteorológicas derivadas tanto del vaivén oceánico como del pulso creciente del cambio climático.