Trump y Putin: oposición conjunta al Acuerdo de París climático

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El rechazo al acuerdo de París sobre el clima ha unido a Donald Trump y Vladimir Putin en su oposición a este pacto internacional, cuestionando los compromisos ambientales y generando tensiones en la cooperación global para enfrentar el cambio climático.
Tl;dr
- El acuerdo de París, lejos de sus metas iniciales.
- Liderazgos políticos frenan acciones contra el cambio climático.
- Persisten la dependencia fósil y la incoherencia global.
Un balance decepcionante diez años después del Acuerdo de París
A una década de la firma del histórico Acuerdo de París, las aspiraciones globales para limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C respecto a los niveles preindustriales parecen cada vez más lejanas. Las recientes estimaciones del observatorio europeo Copernicus apuntan a que entre 2023 y 2025 se superará por primera vez ese umbral simbólico. El propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lo admite sin rodeos: este rebasamiento es ahora “inevitable”.
Líderes mundiales, entre la inacción y el negacionismo
Las causas que explican este desfase entre promesas y realidades son múltiples, aunque resulta difícil no detenerse en ciertos liderazgos políticos. El caso de Donald Trump ilustra con crudeza la influencia del climatoscepticismo: durante su mandato calificó la crisis climática como “la mayor estafa jamás perpetrada” y retiró oficialmente a los Estados Unidos del acuerdo en enero de 2026. Bajo su lema “Drill, baby, drill”, apostó abiertamente por los combustibles fósiles.
Por otra parte, en plena guerra con Ucrania, el presidente ruso Vladimir Putin autorizó un aumento de hasta el 20% en las emisiones nacionales para 2035. Aunque Moscú presume de sus vastos bosques como sumideros de carbono, su dependencia estructural del petróleo y gas natural obstaculiza cualquier avance significativo.
Dudas sobre los compromisos chinos y brasileños
La posición china tampoco resulta fácil de interpretar. Si bien el gigante asiático lidera las inversiones en renovables, continúa construyendo numerosas plantas térmicas a carbón —que aún representan el 60% del mix energético nacional— y su objetivo declarado de alcanzar la neutralidad climática en 2060 genera escepticismo. En Brasil, durante el mandato de Jair Bolsonaro, la deforestación amazónica se disparó y las emisiones superaron los nueve mil millones de toneladas en apenas cuatro años; una leve disminución posterior respondió más al azar climático que a políticas deliberadas.
Piedras en el camino hacia un futuro sostenible
A pesar de avances puntuales en energía solar o eólica, los obstáculos estructurales persisten:
- Dedicación económica a los hidrocarburos.
- Scepticismo político ante iniciativas ambientales internacionales.
- Diferencias notables entre declaraciones oficiales y acciones reales.
La reacción colectiva que tanto se esperaba frente al desafío climático parece diluirse ante intereses económicos inmediatos y discursos políticos contradictorios. El horizonte sigue siendo incierto para el clima mundial.