Tras las lluvias de agosto, explora los hongos silvestres aptos para recolectar
Agosto trae consigo la temporada ideal para recolectar setas, especialmente tras las lluvias. Descubre cuáles especies pueden encontrarse en los bosques durante este mes y aprovecha al máximo esta tradicional actividad en la naturaleza.
Tl;dr
Un verano inesperadamente fúngico
A pesar de la creencia extendida de que la recolección de setas pertenece al otoño, los más experimentados en esta afición saben que la temporada comienza mucho antes. En realidad, es con las primeras lluvias estivales, a menudo tras una tormenta en pleno junio, cuando los bosques de Francia empiezan a ofrecer sus primeros frutos fúngicos. Así lo explican voces expertas recogidas por Le Chasseur Français, que invitan a mirar bajo los árboles incluso en pleno estío.
Cepas y russulas: protagonistas tempranos del verano
En ese contexto, el protagonista indiscutible es el cèpe d’été, conocido científicamente como Boletus aestivalis. Esta especie, frecuente en suelos cálidos y húmedos de bosques orientados al sur, puede confundirse fácilmente con su pariente otoñal, el célebre cèpe de Bordeaux. Sin embargo, sus tonalidades más claras —del marrón pálido al avellana— ayudan a diferenciarlo. Bien preparado —bastan unos minutos salteado en aceite de oliva— satisface tanto a entendidos como a novatos.
No lejos de él se encuentra la discreta pero sabrosa russule charbonnière (Russula cyanoxantha). Esta seta, presente en los márgenes de las masas mixtas —tanto coníferas como frondosas— resulta fácil de identificar por su sombrero llamativo (violeta o verde oliva) y su carne blanca con aroma a avellana. Una elección perfecta para quienes improvisan una tortilla tras la caminata.
Amanitas: entre el placer y el riesgo
Ciertamente, no todas las variedades son igual de inocuas. Destaca la exigente golmette, o Amanita rubescens, cuyo consumo solo es seguro tras una cocción completa; cruda resulta tóxica, como ocurre también con las morillas. Un método fiable para evitar confusiones peligrosas consiste en observar el color de la carne al romperse: mientras la golmette toma un tono rojizo, su venenosa pariente —la amanite panthère— permanece blanca.
Diversidad estival: del paladar al cuidado
La llegada de agosto trae otras especies clave: la apreciada girolle, valorada por su aroma afrutado; la intensa trufa blanca; y esa joya negra llamada trompeta de la muerte. Varios elementos explican esta fascinación por el verano micológico:
Así pues, lejos de ser un tiempo muerto para los recolectores, el verano revela una riqueza sorprendente para quienes observan atentos y actúan con prudencia.