Parásito come carne resurge en Texas tras seis décadas

ADN
Después de seis décadas sin casos registrados, un peligroso parásito responsable de graves infecciones que destruyen tejidos ha resurgido en Texas, generando alarma entre las autoridades sanitarias y renovando la vigilancia epidemiológica en la región.
Tl;dr
- Detectan lucilia bouchère en Texas tras décadas ausente.
- Riesgo real para el ganado, pero alimentos no afectados.
- Estados Unidos responde con liberación de moscas estériles.
Una amenaza reemergente en el sur de Texas
La confirmación del regreso de la lucilie bouchère del Nuevo Mundo en el sur de Texas ha puesto en alerta a las autoridades y al sector ganadero. Pese a tratarse, por ahora, de un solo caso detectado en un ternero de apenas tres semanas, la noticia no ha pasado inadvertida: este parásito llevaba fuera del estado desde 1966, lo que subraya la importancia del hallazgo. El animal afectado fue localizado en La Pryor, cerca de la frontera con México, una posición geográfica estratégica para la vigilancia epidemiológica.
Un riesgo muy concreto para el ganado
Pero ¿por qué genera tanto revuelo esta mosca? A diferencia de otras especies similares, sus larvas se alimentan directamente de tejidos vivos y fluidos corporales, no solo de materia orgánica en descomposición. Las hembras ponen huevos en heridas abiertas o mucosas tras un único apareamiento vitalicio, convirtiendo cualquier lesión —por mínima que sea— en una posible vía de entrada. Como advierte el ganadero texano Stephen Diebel, basta una pequeña herida o incluso una picadura de garrapata para exponer al animal al riesgo. Aunque existen alrededor de una docena de tratamientos autorizados para diferentes especies, la infestación puede ser mortal si no se actúa con rapidez.
Conviene precisar que, según insisten las autoridades agrícolas estadounidenses y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, este parásito no afecta a los alimentos ni debería alterar el suministro cárnico.
De Centroamérica al corazón ganadero estadounidense
El reciente caso texano es parte visible de una expansión más amplia. Tras años contenida al sur del Panamá, la plaga fue detectada en México a finales de 2024 y antes había motivado alertas sanitarias graves desde Costa Rica hasta Nicaragua. Según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), hasta junio más de 171.700 animales y unas 2.000 personas resultaron afectados entre Centroamérica y México, incluidas diez muertes humanas. Un factor inquietante es la rápida reproducción del insecto y su diseminación facilitada por fauna silvestre como los ciervos.
Varios elementos explican esta propagación:
- Cambios climáticos que favorecen hábitats más amplios.
- Pérdida de episodios fríos intensos que limitaban la especie.
- Dificultades para controlar animales salvajes portadores.
Estrategias clásicas ante un reto renovado
Para intentar contener la amenaza, el USDA ha retomado una técnica histórica: liberar millones de moscas estériles sobre las áreas afectadas —una medida ensayada ya desde febrero— con el objetivo claro de impedir la reproducción efectiva del parásito. Solo esta semana se han distribuido ocho millones (adultas y pupas) en dos fases semanales. Complementariamente, desde mayo pasado se han reforzado los controles fronterizos sobre el movimiento ganadero.
No obstante, expertos como Lee Haines, investigador en Notre Dame, avisan: mientras las temperaturas sigan ascendiendo y los inviernos sean cada vez menos rigurosos, mantener bajo control a este antiguo enemigo resultará un desafío creciente para todo el sector agropecuario estadounidense.