Mary Reilly: Película de terror olvidada con Julia Roberts

TriStar Pictures / PR-ADN
La película protagonizada por Julia Roberts, ambientada en el universo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, fue duramente criticada tras su estreno. Sin embargo, su propuesta oscura y su singular enfoque merecen una revalorización crítica hoy en día.
Tl;dr
- Críticas dañinas a veces preceden el estreno de una película.
- Mary Reilly sufrió injustamente por rumores y prejuicios.
- Roger Ebert defendió su fidelidad al espíritu de Stevenson.
El linchamiento crítico en la industria cinematográfica
En el ecosistema del cine, la crítica especializada desempeña un papel fundamental para orientar tanto a público como a creadores. Sin embargo, esa función a menudo se ve distorsionada por fenómenos de contagio colectivo. No resulta raro que, ante las primeras señales de posibles fracasos —a veces simples rumores o anécdotas de rodaje— surja una predisposición negativa antes siquiera de proyectarse una sola imagen. Casos emblemáticos como el de Heaven’s Gate, dirigido por Michael Cimino, o la comedia extravagante Hudson Hawk, asociada irremediablemente a Bruce Willis, demuestran cómo ciertos títulos quedan marcados desde su concepción por narrativas ajenas al propio filme.
Mary Reilly: víctima del prejuicio crítico
Un ejemplo paradigmático lo encontramos en Mary Reilly, cinta dirigida por Stephen Frears y estrenada discretamente en 1996. Adaptando la novela homónima de Valerie Martin, el filme ofrecía una perspectiva inédita sobre la historia del doctor Jekyll y Mr. Hyde: la de su sirvienta. Tras numerosos vaivenes durante la preproducción —con nombres como Tim Burton, Daniel Day-Lewis o Uma Thurman asociados fugazmente al proyecto— finalmente recayó el papel protagonista en una joven Julia Roberts, quien compartió pantalla con un magnético John Malkovich. Pese a ese reparto estelar, los comentarios sobre supuestas dificultades durante el rodaje y un estratégico retraso fuera de temporada premiable condenaron anticipadamente su acogida pública.
Ebert desafía el relato predominante
No obstante, no todos los críticos sucumbieron a ese ambiente adverso. Destaca la postura del influyente Roger Ebert, quien en el Chicago Sun-Times optó por analizar lo que realmente mostraba la pantalla. Subrayó tanto la atmósfera gótica y fiel al legado literario de Stevenson como la sutil exploración emocional propuesta por Frears. Incluso aspectos tan cuestionados como el acento adoptado por Julia Roberts fueron interpretados por Ebert como rasgos que sumaban autenticidad y profundidad al personaje.
Pistas para reflexionar: ¿cuántas películas caen en el olvido?
Varios elementos explican esta deriva colectiva hacia el descrédito injusto:
- Bulos recurrentes que afectan a proyectos aún inacabados.
- Cierta tendencia gremial a reforzar juicios previos negativos.
- Peso excesivo del contexto extracinematográfico frente al análisis objetivo.
Así, críticas fundadas más en rumores que en análisis minuciosos terminan relegando obras valiosas a un segundo plano. La reivindicación tardía de filmes como Mary Reilly, gracias a voces independientes como la de Ebert, invita a reconsiderar cuánto talento queda sepultado bajo prejuicios ajenos al arte mismo.