Colaboración insólita que cambió el guion de Star Trek

Paramount / PR-ADN
Una colaboración inesperada entre estudios llevó a modificar significativamente el guion de una producción de Star Trek, alterando elementos clave de la trama para adaptarse a exigencias externas y generando debate entre los seguidores de la franquicia.
Tl;dr
- La publicidad influía hasta en el lenguaje de Star Trek.
- Censuraron la palabra «camel» por vínculos con tabaco.
- El poder de los sponsors condicionaba la creatividad televisiva.
Un veto insólito en la nave Enterprise
La anécdota, relatada años después por George Takei, el inolvidable teniente Sulu, aún provoca asombro entre los seguidores de Star Trek. En una ocasión, durante la producción de la serie, el término «camel» fue vetado por completo del guion. ¿El motivo? La mera aparición del vocablo podía interpretarse como una alusión indirecta a la marca de cigarrillos Camel, que en aquel entonces no figuraba entre los patrocinadores oficiales del programa emitido por NBC.
La omnipresencia de los sponsors en la televisión estadounidense
A finales de los años sesenta, las decisiones creativas en la televisión norteamericana estaban firmemente supeditadas a las exigencias comerciales. Las grandes cadenas, obsesionadas con no incomodar a sus anunciantes, escrutaban cada diálogo y gesto de sus protagonistas. Así, cualquier guiño involuntario a marcas ajenas a los patrocinadores podía generar verdaderos quebraderos de cabeza. El departamento de Broadcast Standards supervisaba aspectos tan dispares como expresiones afectuosas, frases ambiguas e incluso términos inocentes como «camel».
Varios elementos explican esta decisión:
- Cigarrillos y publicidad tabacalera dominaban la parrilla antes de 1971.
- El veto publicitario en televisión se impuso tras esa fecha.
- Controversias como las mascottes (Joe Camel) alimentaron el debate público.
Un pasado marcado por la publicidad del tabaco
Resulta paradójico recordar que, mientras en el siglo XXIII imaginado por Gene Roddenberry no existían ni tabaco ni anuncios promocionales a bordo del Enterprise, en los estudios todo debía ajustarse a un rígido corsé comercial. Hasta enero de 1971 —con el último spot emitido para Virginia Slims— marcas como Lucky Strike, Philip Morris o Camel copaban los espacios familiares y formaban parte habitual del paisaje televisivo estadounidense.
Ciencia ficción bajo vigilancia comercial
Pensar hoy que una serie pionera como Star Trek, emblema del progreso y la imaginación, quedara limitada por cuestiones tan prosaicas puede parecer absurdo. Sin embargo, era síntoma claro del dominio absoluto que ejercían entonces los intereses comerciales sobre el contenido. Un recuerdo incómodo pero revelador sobre cómo funcionaba realmente aquella industria: nada escapaba al control de los sponsors, ni siquiera un simple camello perdido en una galaxia lejana.