Ataques de EE.UU. a Irán: riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz

ADN
Las recientes ofensivas estadounidenses en territorio iraní han incrementado la tensión en la región del Golfo Pérsico, donde el estratégico Estrecho de Ormuz enfrenta ahora el riesgo inminente de un bloqueo completo, afectando rutas energéticas globales.
Tl;dr
- Irán amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz.
- Aumentan los ataques y la tensión militar regional.
- El precio del petróleo sube tras las represalias.
Escalada en el Golfo Pérsico: Ormuz, epicentro de la tensión
Desde hace unas horas, el estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de las preocupaciones internacionales. Tras una serie de nuevos bombardeos estadounidenses en territorio iraní, las autoridades de Teherán han respondido amenazando con cerrar esta vía estratégica, vital para el transporte mundial de crudo, y advirtiendo sobre represalias contra cualquier buque que se acerque a la zona.
Cierre del estrecho y advertencias cruzadas
De acuerdo con los Guardianes de la Revolución, el tránsito por Ormuz queda suspendido hasta nuevo aviso. Según su versión, reiteradas «violaciones del alto el fuego» por parte estadounidense han precipitado esta decisión. Los iraníes insisten en que ningún navío debe abandonar su fondeo en el golfo Pérsico o la mar de Omán; cualquier intento sería interpretado como cooperación con el enemigo. A través de canales estatales, fuentes militares también afirman haber atacado dos embarcaciones que pretendían cruzar ilegalmente, aunque no han ofrecido detalles al respecto.
Entretanto, portavoces del mando militar estadounidense para Oriente Medio aseguran que los barcos comerciales continúan atravesando la zona, al menos hasta la noche del jueves.
Nuevos ataques y respuestas militares
La situación se ha agravado tras los últimos bombardeos ejecutados por Estados Unidos el jueves 11 de junio. Washington declara haber dirigido sus misiles contra sistemas de defensa aérea e infraestructuras clave iraníes repartidas por todo el país. Medios locales informan de explosiones en localidades como Qeshm, Minab o Bandar Abbas.
Como reacción inmediata, Irán ha lanzado drones contra bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin —en concreto las instalaciones Ali al-Salem, Ahmad al-Jaber y Sheikh Isa— y disparado misiles balísticos hacia Al-Azrak (Jordania). Los gobiernos regionales han activado sus alertas: mientras las sirenas sonaban en Bahréin, en Kuwait la aviación civil optaba por cerrar su espacio aéreo ante la amenaza.
Negociaciones estancadas y presión internacional
En paralelo a esta escalada bélica, la diplomacia se encuentra bloqueada. El presidente Donald Trump ha acusado públicamente a Irán de retrasar deliberadamente las negociaciones para un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto. Su secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha insistido en esa línea argumental.
Cabe recordar que el alto el fuego pactado en abril entre Washington y Teherán ya mostraba claros signos de desgaste antes incluso de estos incidentes. De hecho, varias ofensivas previas entre ambos países, así como entre Israel e Irán tras bombardeos sobre Beirut y otras ciudades libanesas —con más de 3.600 víctimas mortales— han mantenido a toda la región bajo una tensión creciente.
Varios elementos explican este clima explosivo:
- Petróleo encarecido: El Brent ha subido un 1,7 %, y el WTI un 2 %.
- Llamamientos políticos: Netanyahu insta a los libaneses a rebelarse contra Hezbollah.
- Amenazas abiertas: Irán condiciona todo pacto regional a la inclusión del Líbano.
Con tantos frentes abiertos y amenazas cruzadas sobre vías marítimas esenciales, parece difícil imaginar una desescalada próxima sin una iniciativa internacional sólida capaz de rebajar tensiones en Oriente Medio.