OpenAI expone campañas de influencia en centros de datos

OpenAI / PR-ADN
OpenAI ha identificado recientes campañas de influencia digital que estarían relacionadas con infraestructuras de centros de datos. La empresa advierte sobre el creciente uso de inteligencia artificial para manipular opiniones y destaca la importancia de fortalecer la ciberseguridad global.
Tl;dr
- OpenAI detecta cuentas falsas chinas influyendo en debate estadounidense.
- Campañas buscaban vincular IA y centros de datos con altos costes.
- Poca repercusión, pero explotan polémicas reales sobre energía.
Manipulación digital en el debate energético de EE. UU.
El último informe de OpenAI ha sacado a la luz una inquietante trama de influencia digital dirigida a incidir en la conversación pública sobre los centros de datos, la inteligencia artificial y el impacto energético en los hogares estadounidenses. Si bien no es la primera vez que se detectan campañas de desinformación, lo novedoso aquí reside en la utilización intensiva de herramientas como ChatGPT, lo que añade una capa extra de sofisticación al problema.
Estrategias encubiertas para moldear opiniones
Según detalla la empresa, dos grupos principales de cuentas han sido identificados. El primero —bautizado como Data Center Bandwagon— solicitó a ChatGPT textos y materiales visuales orientados a subrayar que los centros de datos dedicados a IA incrementan el consumo eléctrico y, por consiguiente, las facturas domésticas. Para lograr mayor credibilidad, estos perfiles se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses con perfiles diversos y difundían contenidos generados por inteligencia artificial en diferentes plataformas sociales.
Una investigación interna revela que estos operadores podrían estar vinculados a una empresa privada con sede en China, prestando servicios para clientes relacionados con gobiernos locales. Resulta especialmente llamativo que hayan llegado a compartir con el chatbot un documento detallando estrategias para crear perfiles ficticios sin levantar sospechas.
Tácticas multilingües y públicos segmentados
No sólo los estadounidenses fueron objetivo de estas campañas. El mismo grupo extendió su radio de acción hacia comunidades chinas en el extranjero, llegando incluso a pedir insultos personalizados contra disidentes o críticos políticos. Los gestores detrás de estas cuentas se presentaban como inmigrantes o profesionales establecidos en Estados Unidos, buscando así influir sobre voces críticas respecto a la política local.
Además, un segundo grupo impulsó mensajes críticos contra los aranceles tecnológicos estadounidenses, adaptando sus contenidos no solo al inglés sino también al japonés, italiano y chino tradicional. El objetivo era llegar a audiencias específicas como la taiwanesa, omitiendo siempre referencias directas a líderes políticos chinos como Xi Jinping.
Impacto limitado pero debate real
Aunque OpenAI subraya que el alcance real fue modesto —la interacción auténtica apenas existió— la preocupación persiste porque estas acciones aprovechan controversias ya encendidas dentro del país. Varios elementos explican esta inquietud:
- El debate legítimo sobre el aumento del precio de la electricidad cerca de centros de datos.
- La circulación selectiva de artículos verídicos para reforzar mensajes interesados.
- La creciente sofisticación técnica para ocultar orígenes e intenciones.
De hecho, reportajes citados como el publicado por Bloomberg apuntan que los costes energéticos se han disparado hasta un 267% en zonas adyacentes a infraestructuras tecnológicas clave, un dato hábilmente utilizado para reforzar la narrativa artificialmente amplificada por estos grupos anónimos.
Así pues, aunque la campaña no llegó a viralizarse, evidencia cómo debates genuinos pueden ser instrumentalizados desde fuera para condicionar percepciones públicas sobre asuntos tan sensibles como el futuro energético estadounidense.