Cómo proteger a tu perro de espigas y garrapatas en primavera

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Con la llegada de la primavera, los paseos al aire libre con mascotas se vuelven más frecuentes; sin embargo, es fundamental prestar atención a los riesgos que representan las espigas y las garrapatas para la salud de los perros.
Tl;dr
- Incidentes con perros aumentan hasta un 56 % en primavera.
- Tiques, epilletes y orugas, principales riesgos al pasear.
- Precauciones básicas y equipo ayudan a evitar problemas.
Alerta estacional: los paseos primaverales y sus riesgos ocultos
La llegada de la primavera invita a muchos propietarios a salir más a menudo con sus perros por bosques y prados. Sin embargo, el retorno de los días soleados también implica una serie de peligros que no deben pasarse por alto. Según los datos facilitados por el servicio veterinario de urgencia 3115, el número de incidentes relacionados con mascotas experimentó un incremento notable durante la primavera de 2025: las llamadas crecieron un 20 % en marzo, un 32 % en abril y hasta un 56 % en mayo respecto a febrero. Estas cifras subrayan la necesidad de reforzar la vigilancia.
Principales amenazas para los perros en primavera
El entorno natural cobra vida y, junto a él, emergen diversos peligros para los animales domésticos. Entre las amenazas más frecuentes destacan cuatro factores que pueden poner en riesgo la salud del perro:
- Tiques: Estos parásitos se activan con las temperaturas suaves y pueden transmitir enfermedades graves como la piroplasmosis. Tras cada paseo, revisar minuciosamente el pelaje —especialmente cuello, orejas y entre los dedos— resulta imprescindible.
- Epilletes: Pequeños fragmentos de hierba seca que logran incrustarse en las orejas o entre las almohadillas. Los síntomas habituales incluyen estornudos frecuentes, sacudidas de cabeza o cojera repentina.
- Orugas procesionarias: Sus pelos urticantes pueden desencadenar reacciones severas e incluso mortales si el animal entra en contacto con ellas. Es fundamental evitar zonas infestadas y actuar rápido ante cualquier signo de exposición.
- Piquetes de insectos: Abejas y mosquitos pueden picar zonas sensibles como el hocico; cualquier inflamación inusual exige atención.
Prevención: hábitos y material imprescindible
No basta con identificar los riesgos; anticiparse marca la diferencia. Llevar siempre una pequeña trousse equipada puede resultar decisivo: un extractor de tiques, suero fisiológico para limpiar heridas u ojos tras el contacto con epilletes u orugas, gasas estériles, desinfectante adecuado para animales e incluso una linterna portátil permiten actuar rápidamente ante cualquier percance.
El papel clave del asesoramiento veterinario
En caso de síntomas preocupantes —como fiebre tras una mordedura o hipersalivación súbita— contactar con el 3115 ofrece orientación inmediata sobre los pasos a seguir e indica si es necesario acudir a urgencias veterinarias. Así, la prudencia y unos simples gestos preventivos aseguran que los paseos primaverales sigan siendo un placer compartido entre dueño y mascota, lejos del sobresalto o el imprevisto.