EE.UU. refuerza control de redes sociales para viajeros

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Estados Unidos planea endurecer la vigilancia sobre las cuentas de redes sociales de quienes ingresan al país, con el objetivo de reforzar la seguridad nacional y anticipar posibles riesgos vinculados a los movimientos internacionales de los viajeros.
Tl;dr
- EE.UU. planea exigir historial de redes sociales a viajeros.
- La medida afectaría a visitantes de 40 países, incluido Europa.
- Se teme un impacto negativo en el turismo internacional.
Un nuevo umbral para los controles migratorios estadounidenses
El debate sobre la privacidad de los viajeros internacionales que desean entrar en Estados Unidos vuelve a cobrar protagonismo. Esta vez, la polémica gira en torno a una propuesta reciente de la US Customs and Border Protection (CBP), que estudia exigir a los visitantes extranjeros —en especial a ciudadanos de países europeos— el acceso completo a su historial en redes sociales durante los últimos cinco años como requisito previo para pisar suelo estadounidense.
Aunque aún no se trata de una normativa definitiva, las autoridades insisten en que esta iniciativa responde al compromiso con la seguridad nacional. Según explican desde la CBP, «por ahora no ha cambiado ninguna regla», pero sí se abre el proceso para debatir públicamente nuevas exigencias, entre ellas revelar teléfonos usados en los cinco años previos, direcciones de correo electrónico de la última década e incluso datos familiares.
Requisitos inéditos y preocupaciones sobre privacidad
La posible obligación derivaría directamente del decreto presidencial firmado por Donald Trump, titulado “Proteger a Estados Unidos contra terroristas extranjeros y otras amenazas”. Si finalmente prospera, afectará especialmente a quienes hoy disfrutan del acceso simplificado mediante el sistema ESTA, mecanismo que facilita visitas breves sin visado convencional y que incluye más de cuarenta países: desde Francia hasta Italia o el Reino Unido.
No solo se baraja pedir acceso público a los perfiles digitales mientras dure la evaluación; cualquier omisión detectada podría suponer el rechazo inmediato de la solicitud o impedir futuros trámites migratorios. El rigor previsto inquieta tanto por su alcance como por las consecuencias prácticas para los aspirantes.
Turismo internacional bajo presión
Varios elementos explican esta inquietud creciente:
- Aumento significativo de carga administrativa (hasta 5,6 millones de horas-hombre anuales).
- Pérdida potencial de miles de empleos temporales dedicados al procesamiento.
- Dudas sobre el efecto disuasorio entre turistas y viajeros frecuentes.
Las empresas turísticas y muchos visitantes prevén dificultades adicionales si este marco entra en vigor. La tarifa actual del ESTA ronda los 40 dólares por estancia máxima de noventa días cada dos años; sin embargo, el endurecimiento anunciado podría provocar cancelaciones y desincentivar estancias —algunos ciudadanos australianos ya han renunciado a viajar para grandes eventos deportivos por considerarlo demasiado complejo.
Cifras preocupantes y perspectivas futuras
En medio de este contexto, surgen datos reveladores: las estadísticas del National Travel and Tourism Office señalan un descenso del 3% en llegadas internacionales respecto a 2024, con excepción notable para canadienses y mexicanos, exentos del nuevo protocolo. Pese al discurso tranquilizador desde la Administración Trump —que insiste en priorizar la seguridad—, lo cierto es que crecen las dudas sobre cómo impactarán estos cambios en la imagen global del país y en su capacidad para seguir atrayendo turistas.