Cápsulas de placenta: la moda viral en internet que esconde peligros poco conocidos
El consumo de cápsulas elaboradas a partir de placenta humana gana popularidad en internet, mientras especialistas advierten sobre los posibles peligros para la salud que esta práctica conlleva y señalan que sus beneficios no cuentan con respaldo científico suficiente.
Tl;dr
El auge de la placentofagia: entre mito y moda
No es raro que una publicación en redes sociales se convierta, de repente, en el epicentro de un debate encendido. El reciente gesto del DJ Calvin Harris, compartiendo imágenes no solo de su recién nacido y su pareja –la presentadora Vick Hope–, sino también de su placenta procesada en cápsulas, ha vuelto a poner sobre la mesa el fenómeno de la placentofagia. Esta práctica, popularizada por figuras como Kim Kardashian, quien llegó a asegurar en 2015 que tomar comprimidos de placenta le aportaba energía y bienestar, despierta tanto fascinación como escepticismo.
¿Qué es realmente el placenta y para qué sirve?
Conviene recordar que el placenta es un órgano temporal indispensable durante el embarazo: se forma al inicio de la gestación y actúa como enlace vital entre madre e hijo a través del cordón umbilical. Según el Inserm, su función resulta esencial: proporciona oxígeno y nutrientes al feto, elimina residuos y protege contra ciertos patógenos. Una vez finalizado el parto, este tejido se expulsa y pasa a ser considerado un desecho médico potencialmente peligroso.
Tendencias, promesas… y realidades científicas
La ingestión del placenta –ya sea crudo, cocinado o encapsulado– ha cobrado fuerza especialmente en Estados Unidos antes de desembarcar tímidamente en Europa. Quienes la defienden aseguran que este órgano ofrece un aporte extra de vitaminas u hormonas, contribuye a prevenir la depresión posparto o incluso favorece la producción de leche materna. Sin embargo, los datos contrastados distan mucho de respaldar tales afirmaciones.
Varios elementos explican esta decisión:
Ningún margen legal en Francia: postura inflexible
A raíz del potencial riesgo bacteriológico y sanitario, las autoridades francesas han optado por una posición muy clara. De acuerdo con el Código de Salud Pública francés, el placenta entra dentro de los denominados «DASRI» (desechos sanitarios con riesgo infeccioso) y debe ser eliminado mediante incineración o procesos equivalentes. Ni padres ni terceros pueden reclamarlo o comercializarlo; una directiva oficial recuerda expresamente que ninguna madre puede disponer libremente del órgano tras dar a luz.
Así pues, pese al renovado interés mediático impulsado por rostros famosos o tendencias internacionales, la prudencia continúa siendo imprescindible. No hay pruebas sólidas que respalden sus supuestos beneficios para los humanos; más bien todo lo contrario.